martes, 28 de septiembre de 2010

Un mes volando juntos.

El tiempo pasa rápido a tu lado y se empiezan a disipar las primeras dudas y ahora escribo en un papel sin rayas todo aquello que me evocas, todo aquello que quiero.

Y quiero que cuando los fríos vientos vuelvan a llorar, me encuentren abrazado a ti en playas desiertas, donde en silencio recordemos cada uno de los momentos que estamos pasando juntos y se conviertan en nuestra fuerza para la lucha de cada día. Y quiero…quiero tantas cosas que nunca pararía de escribir.

Hace un mes que le robaste a mi vida ese estado estático en que se sumía, pulsaste el botón de play y le diste movimiento como el de un huracán o una estrella fugaz, ahora he vuelto a querer soñar. Hace un mes que rescataste a este naufrago de alta mar, casi ahogado, y lo llevaste a tu mundo al que poco a poco se empieza a acostumbrar. A aportar color a mi vida en blanco y negro y a marcar mí ritmo con un equilibrado ritmo de percusión.

Ahora atardece sobre el puente, y sobre este río infecto de aguas sucias, unas aguas que se tornan de mil tonalidades diferentes, a cada segundo. Cien garzas blancas graznan antes de echarse a dormir, adornando ese viejo árbol que parece flotar en el agua y se ha convertido en su tranquila isla, su isla particular, como ahora lo son tus ojos y tus labios para mi, allí donde quiero vivir, allí de donde no quiero salir.

Podeis llamarme iluso, quizas idiota incluso, pero empiezo a querer creer, a creer querer.

GRACIAS!

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