
Y como en una novela de Poe hecha función en pantalla de cine, fuimos un bulto oscuro sobre fondo de mármol blanco, y mil sonrisas a cuenta de seres inertes, a tu lado es fácil que las comisuras de mis labios apunten al cielo.
El cielo color ceniza nos amenaza, lo desafiamos ante los ojos de ese gato negro que aparece de la nada para después desaparecer, huir por vergüenza, porque sus ojos ya no pueden competir con los tuyos. El cielo cumple con lo prometido, pero no puede con nosotros y lo único que hace es aumentar la magia del momento, creo que nunca me he sentido así.
Entre miles de muertos me siento mas vivo que nunca, miles de estatuas blancas y cruces aumentan y disminuyen a tu alrededor, son un paisaje aparentemente triste de una feliz realidad, el frío decorado de nuestra comedia.
No nos importa nada, ni la lluvia, ni esa anciana de vida marchita que se pasa las horas entre tumbas, añorando lo que solamente ella conoce, con mirada perdida y movimientos taciturnos, parece esperar a que el tiempo le devuelva lo que algún día le robó y le lleve junto a quien perdió, o tal vez solo es el fruto de una lenta y triste enfermedad.
Abandonamos la escena, la que nunca olvidaremos. Al salir de ese escenario el sol nos ilumina, es nuestra recompensa por unos momentos de vida narrada. Y con el sol, caminaremos hacia un nuevo escenario donde sobre el agua la luz del astro que muere un día más, nos ciegue y nos obligue a mirarnos una vez mas y convierta en plateado espejo el verdor de las aguas tranquilas del río.
Los pájaros vuelven a dormir como cada día, y los peces saltan en el agua, aunque no lo necesiten, solamente para mirarnos, mientras esperamos la llegada de mil piratas con los que luchar desde esta orilla de hormigón. Siendo una silueta amorfa a contraluz, una maraña de cabellos enredados enmarcando unas sonrisas llenas de sinsentido.
El público espera el final, para aplaudir, y yo solo espero que no lo hagan jamás, pues quiero que esta película sea infinita.
Y mientras tanto esperaremos aquí, solos entre arcos, junto a esta vieja prisión que ahora alberga arte, arte abstracto como lo que somos nosotros, porque solo nosotros nos entendemos bajo la atenta mirada de esa simple farola decapitada…




1 comentario:
qué gonito es el amó :)
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