Cuando el nombre y el sustantivo no coinciden en genero y número, es algo secundario, se rompe la regla y queda lo importante, lo entendible, y la raíz de las palabras es lo meramente necesario. Raíces entrelazadas en una maraña, un subsuelo de un bosque perenne, donde todo es un único ser, un objeto complejo.
Un ser alimentado por experiencias que hacen de lo vulgar, singular,... de lo simple, complejidad, y que crea dependencia. Una dependencia insana que roza la enfermedad, necesidad. Te necesito como el sustantivo al nombre.
Llegará el día en que os vea despojados de todo lo que tenéis, en el que os encontréis sin nada de todo eso que os han dado, que habéis conseguido sin ningún esfuerzo. En el que estéis tirados en medio de la puta calle sin un solo céntimo, en el que tengáis que rogar y rebajaros para poder comer, en el que paséis frío y os alejen de vuestros seres queridos y en el que un buen día en un callejón de esos de las pelis yankis os este espera para destriparos mientras suplicais perdón. Solo ese día entendereis que hay algo mas importante que el dinero, aunque solo sea sobrevivir…
Un mundo ideal…
Llegará el día en que tú maldita ignorante te encuentres en una vasta habitación blanca, pegada con superglue a una austera silla de metal, con los ojos rodeados de mil alfileres para que no puedas cerrarlos y la boca cosida con alambre para que no puedas hablar. Y de tus oídos brote sangre, la sangre que emanará tu alma cuando por fin seas consciente de todo el daño que has hecho, cuando de una puta vez escuches toda la verdad, y no solo la escuches sino que también la asimiles, que asimiles tus putos errores, y que tú y solo tú tienes la culpa del sufrimiento de quien te rodea…
Un mundo ideal…
Llegará el día en que todos vosotros os deis cuenta al levantaros de la cama de que mientras estabais en brazos de Morfeo un indoloro acido destrozó vuestra cara convirtiéndoos en deformes, y al salir a la calle sufráis todo el desprecio que vosotros demostráis a los que no son como vosotros en pensamiento, si es que eso que resuena en vuestras huecas quijoteras se pueden considerar pensamientos…
Felicidad en estado puro, bruto, natural, volcánico, que gozada, era lo mejor del mundo... Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, chutes, porros, hachís, rayas, petas, hierba, marihuana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, lsd ,éxtasis... Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, que una orgía, una paja, el sexo tántrico, el kamasutra, las bolas chinas... Mejor que la nocilla y los batidos de plátano... Mejor que la trilogía de George Lucas, que la serie completa de los Teleñecos, que el fin del Milenio... Mejor que los andares de Ally Mcbeal, Marilyn, la Pitufina, Lara Croft, Naomi Campbell y que el lunar de Cindy Crawford... Mejor que la cara B de Abbey Road, los solos de Hendrix. Mejor que el pequeño paso de Neil Amstrong sobre la Luna, el Space Mountain, Papa Noel, la fortuna de Bill Gates, los trances del Dalai Lama, las experiencias cercanas a la muerte, la resurrección de Lázaro, todos los chutes de testosterona de Schwarzenegger, el colágeno de los labios de Pamela Anderson, mejor que Woodstock ...y las raves mas orgásmicas...mejor que los excesos del Marqués de Sada, Yan Rimbaud, Morrinson y Castaneda... Mejor que la libertad... Mejor que la vida…
Con la sonrisa apagada de aquí para allá, camino con rumbo fijo del punto A al punto B para regresar en unas pocas horas a A de nuevo, mis vértebras se tornan en blanda plastilina que hace que mi cabeza caiga, cuelgue sobre un cuerpo prácticamente inerte y clave mis ojos en el suelo, estoy tan abajo que me perdería en un bosque de bonsáis.
La ansiedad me deja garabatos de lucidez y muestran unos ojos cerrados que leen atentamente un frase en el tarro de mierda donde buceo: ‘consumir preferentemente antes de: ver tapa’.
Con veintidós años puedo presumir de no arrepentirme de ningún acto ni decisión importante de mi vida, lamentablemente sé que eso va a cambia. Tengo la sensación, y casi la certeza de que se avecinan nubarrones negros...
Hace unos meses. Sé que era lo mas importante para ti, te lo contaba todo, hablábamos de cualquier cosa, te contaba mis cientos de proyectos y me escuchabas con interés, te enseñaba mis fotos y te contaba lo que sentía o dejaba de sentir por los demás, te contaba donde iba o dejaba de ir, que hacia o dejaba de hacer, y sobretodo hablábamos y te apoyabas en mi, y volvíamos a hablar y me apoyaba yo en ti. Me encantaba escuchar tus historietas de cuando eras pequeña y a ti mis ocurrencias y rarezas. Se me llenaba la boca de orgullo al hablar de ti, de mi madre.
Ahora. Todo ha cambiado, ya no tengo proyecto, ya no hago fotos, ni tengo vida que contarte, no tengo ilusiones ni nadie de quien hablarte, o mejor dicho no me apetece hablarte de la mierda de vida que llevo. Las horas juntos de antes ahora se han convertido en…quince minutos? Veinte tal vez?. Me levanto desayuno solo me voy a trabajar, vuelvo a casa como solo, me meto aquí y me duermo o mira a la pantalla vacía hasta que es hora de irme otra vez, vuelvo a casa saludo y a la cocina ceno solo, me meto en la ducha y después…mas pantalla vacía y cama de nuevo.
Para colmo lloras y callas, me quitas la palabra sin darme una puta explicación. No sé tal vez sientas…cul-pa-bi-li-dad?
Lo mas triste de todo es que nunca serás consciente de lo mucho que he hecho y dejado de hacer solamente por ti, porque siempre sabía lo que querías, sin que me lo tuvieses que pedir. Supongo que todo cambia y como siempre digo, todo es cuestión de prioridades y mi felicidad hace tiempo que dejó de serlo para ti y para mí.