
Quiero
Perderme entre tus calles,
mutiladas,
en tus rincones empedrados,
donde se paró el tiempo.
Y embriagarme de ese cochambroso olor
que hasta mi trae el viento.
Quiero
Gastar mi mirada entre tus paredes,
oxidadas,
sembradas de desconchones,
y adornados con cristales rotos.
Donde los perros te miran impasivos
y recuerdas que estás loco.
Quiero
Agotar mi tiempo entre tus gentes,
olvidadas,
que bajo una triste farola,
en calma, esperan sin lamento.
Y que hasta otra te quedes en mi interior,
pues de partir, llegó el momento.




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