miércoles, 23 de febrero de 2011





domingo, 13 de febrero de 2011

martes, 1 de febrero de 2011

Despotismo educado.




Qué sentido tiene la normalidad, si vendemos nuestra vida a cambio de tranquilidad y de ser uno mas, de evitar esas miradas que parecen suplicarte que entres en el redil, que no te entienden ni la harán porque ni siquiera intentan ponerse en tu lugar, porque están bien programados por un sistema desigual que no da ni un respiro a eso que llaman libertad.

Un día pones una firma en un papel, un papel en blanco porque nadie lo lee, vendes tu tiempo por unos números que supuestamente te traerán bienestar. Pero yo hecho de menos otros números, los del reloj, los que configuraban mi vida, y los que regalaba a los demás y sobretodo a mi mismo. Esos números ahora son 10 horas de trabajo y 10 horas de dormir, me sobran 4 repartidas por minutos a lo largo del día, tiempo que ni siquiera aprecio, y que gasto en comer y ducharme, como un puto esclavo. Horas que gasto en pensar, horas numeradas, porcentajes, 25% pensar en lo que he hecho con quien me hace seguir adelante y sonreir, 30% pensar en lo que haré cuando vuelva a tener vida propia, 5% en divagar y el resto en pensar en todo esto, una y otra vez, en que sentido tiene vender tu vida por… aun no se bien por qué, por qué aceptar tener una vida impropia, una vida que tantos viven y tantos vivirán.

Por qué someterme a este ‘despotismo educado’, te convierte en el siervo de un poder impuesto por la necesidad de muchos, por la grandeza que les da el saber que muchos están dispuesto a comer lo que dan, aun sabiendo que es pura MIERDA. Te esclaviza y te maltrata sin palos ni cadenas, y te consume la mente convirtiéndote en un zombie social, y os aseguro que es de la cosas mas dura que he vivido, el ser consciente de que tu mente se merma cada día más. La era de los siervos de la gleba, de los jornaleros bajo el yugo del terrateniente, no existen eras, es siempre lo mismo y no tenemos el valor suficiente para cambiarlo.

Necesito volver a ser yo. Necesito el valor para decir NO a todo esto, necesito la rabia adolescente y altas dosis de ignorancia para con los demás. Esto me consume, ya no se quien soy…